Descubre como hacer compatibles tu trabajo y una dieta saludable

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Hoy en día padecemos muchos problemas de salud derivados de una mala alimentación, algo que desgraciadamente no significa que comamos poco, sino que muchas veces comemos demasiado y no demasiado bien. Una mala dieta, normalmente compuesta por un abuso de las grasas y carencia de frutas y verduras, suele traducirse en diversas dolencias de salud, que pueden ir desde el sobrepeso hasta los problemas cardiopulmonares.

 

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Por si esto fuera poco, la mala alimentación no sólo llega a afectarnos a la salud, sino que además puede tener repercusiones negativas más allá, como pueden ser la depresión y otros problemas psicológicos relacionados con la psicología.

Afortunadamente para todos, actualmente se está revalorizando la alimentación tradicional, donde es mucho mayor el consumo de alimentos sanos y se descartan totalmente los productos industriales. Aunque no cabe duda de que no es fácil recuperar este tipo de alimentación, para la que existen varios obstáculos, siendo sin duda el trabajo el mayor de ellos. Las oficinas, en cualquiera de sus variantes, se han convertido en el principal recinto de trabajo hoy en día, hasta el punto de que la mayoría de nosotros, sin importar demasiado en qué trabajemos concretamente, terminamos gastando la mayor parte de nuestro día sentados frente a una computadora, no haciendo el más mínimo ejercicio y comiendo cualquier cosa cuando tenemos un rato libre.

Puede parecer que nuestra vida laboral es una losa insalvable para conseguir esa ansiada dieta sana y equilibrada, pero la verdad es que no es una excusa suficiente para rendirnos. Si nos mentalizamos y le damos a la alimentación la importancia que realmente se merece, no nos costará mucho conseguir una dieta mejor. Basta con seguir una serie de recomendaciones simples para que nuestra alimentación dé un vuelvo absoluto y comencemos a disfrutar de las ventajas de la misma, las cuales van desde una mejor salud hasta una figura más esbelta y un estado anímico más positivo.

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Consejos

  • Opta por la comida casera. Tanto la comida industrial como los menús que sirven en restaurantes para trabajadores suele tener como característica común un abuso de las grasas y de los aderezos como la sal o el azúcar. Lo mejor para nuestra salud es descartar esta comida y llevarnos la nuestra propia desde casa, siendo esta la única forma para controlar realmente qué comemos. Si no somos muy hábiles en la cocina, consultar los clasificados en la red nos ayudará a encontrar tanto cursos como libros de cocina a buen precio.
  • Mantén horarios fijos. Muchas veces comemos cuando nuestro trabajo nos da un hueco, llegando incluso a tomar cualquier cosa sin levantarnos de la computadora. Este desorden alimenticio puede ser perjudicial, llegando incluso a provocar que nuestro cuerpo almacene más grasas pensando que el alimento es escaso. Lo mejor es mantener horarios fijos, no variando el momento de la comida más de media hora cada día.
  • Pica sin miedo entre horas. Si toda nuestra ingesta de comida se reduce a un almuerzo muy pesado, pasaremos de estados de mucha hambre a una saciedad soporífera. Para evitar estas fluctuaciones lo mejor es picar algo cada dos o tres horas, aunque optando siempre por una pieza de fruta o una tortita de cereales, descartando totalmente los dulces y la bollería industrial.
  • Haz de la comida algo social. El cómo comamos también nos puede afectar, hasta el punto de que si mientras comemos mantenemos una charla necesitaremos menos alimento para saciarnos, además de que disfrutaremos más los sabores de los alimentos. Así que cuando llegue la hora de comer haz vida social en la oficina, con lo que no sólo mejorarás tu alimentación, sino que también lo hará el ambiente social de tu lugar de trabajo.
  • Bebe mucha agua. No todo se reduce a los alimentos que ingerimos, ya que además de alimentarnos es importante que nos hidratemos. Muchas veces comemos algo porque creemos tener la sensación de hambre, pero realmente lo único que tenemos es sed. Así que ante la primera señal de hambre lo mejor es beber un par de vasos de agua para ver si así conseguimos disiparla.
  • Haz ejercicio. A la hora de realizar una búsqueda de empleo no podemos elegir exactamente donde trabajar, pero si tenemos la suerte de vivir lo suficientemente cerca del trabajo podemos plantearnos ir al mismo en bicicleta o paseando. En todo caso, siempre es aconsejable hacer deporte, ya sea en la oficina si existe la oportunidad o apuntándonos a un gimnasio, pues es el complemento perfecto a una dieta sana y equilibrada.

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Colaboración: Liliana Costa, redactora de Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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